Antes de acabar la fase de escritura del guión llega la parte más complicada, la reescritura.
Esto entraña uno de los peores momentos del guionista. Ese en el que tienes que renunciar a cosas. Has empezado escribiendo el guión por una imagen que te vino a la cabeza en un momento de lucidez, pero ahora te das cuenta que no sirve para nada, que la historia no avanza y te sobran cinco, diez, o hasta quince páginas.
Hay que tener claros un par de conceptos. La historia que te has montado en tu cabeza no va durar menos de un minuto por página porque tú lo digas. Eso implica la necesidad de cortar, porque nadie va a ir a ver tu corto de 20 minutos por el hecho de que sea tuyo y lo hayas hecho con mucho amor.
Es el momento en que el escritor se vuelve cirujano y mira apenado a su paciente para decirle "lo siento mucho, pero habrá que amputar".
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Os dejo aquí un ejemplo de resumen que está participando este año en NotodoFilmFest: "Los Fantasmas no Existen" de Carlos Pantamaria. O como yo le llamaría: "Los otros" versión triple destilación (30 segundos)
Cuando llevas un tiempo escribiendo un guión empiezas a pensar que el proceso no acabará nunca. Aún no he terminado con el primer borrador y ya estoy deseando ponerme a tachar frases y escenas completas, cambiarlas, moverlas... cada cosa a su tiempo.
A mi, como terapia, me viene bien estar escribiendo esto, porque a veces cuesta coger perspectiva. Pero parece que no hay nada como escribir una historia para que te vengan a la cabeza un montón de cosas que tienen (casi siempre) bastante poco que ver con lo que estás tratando de contar. Un buen ejemplo podría ser que el guión en que trabajo surgió mientras desarrollaba otra idea que ahora descansa en el fondo de armario de mi memoria.
A veces se me pasa por la cabeza que quizás ni siquiera llegue a grabar esta historia. Entonces lo pienso y descubro que me da igual, que tengo que acabarla y que después, si la acabo, me veré en la obligación moral de grabarlo porque, por una vez, estoy trabajando en algo realista y barato. Eso me anima a seguir.
He hecho varios cortos, pero si os digo la verdad, tengo la sensación de que nunca he acabado un guión. Tengo la impresión de que siempre he podido mejorarlos y no he sabido o no he tenido la calma y el oficio suficientes para hacerlo. Por eso, con esta historia, mi objetivo no es acabarlo y pasar página, si no escribirlo, mejorarlo e intentar hacer el corto. Será difícil, pero tengo que empezar a recordar que yo no me he venido hasta Madrid para pasarme vendiendo cámaras de fotos toda la vida.
Aparece la crisis Empezamos a hablar de la crisis Gastamos menos
Explotan las burbujas (que no existían) Los empresarios ingresan menos Se destruye empleo Gastamos menos
Nos echamos la culpa unos a otros Ponemos remiendos Ganamos menos (personas) Ganamos menos (dinero) Gastamos menos
El estado ingresa menos Los empresarios piden más Los bancos dan menos Los trabajadores trabajan más Los trabajadores ganan lo mismo o menos Gastamos menos
Votamos lo mismo Se recortan derechos Se suben impuestos Pagamos más Recibimos menos Tenemos menos, por lo tanto Gastamos menos
Las leyes de la espiral son sencillas, es continua, es creciente y cada vez entran en liza más factores, pero siempre vuelve al mismo punto. Esta es solo mi forma de verla. ¿Os animáis a hacer la vuestra?
Hoy es lunes, otro lunes al sol, como los de León de Aranoa (2002). Por aquel entonces a eso le llamábamos cine social, cine de los desfavorecidos. Una historia que resultaba (a los que no vivíamos al lado de Naval Gijón) desconocida y ahora parece tan familiar. Acabado el fin de semana y, por tanto, mi trabajo (si, de momento soy promotor). Llega otro lunes, estoy sentado en el salón, veo la tele y consulto las redes sociales.
Supongo que es gracias a gente como yo por lo que estos medios de comunicación social están subiendo como la espuma, tanto en difusión como en importancia. Pero ¿quién usa esto? ¿quién lo hace bien?.
Yo me creo lo suficientemente inteligente como para saber que ni soy tan importante como para generar información valiosa ni lo suficientemente idiota como para pensar que a alguien le interesa mi vida.
Continuamente escucho hablar de ofertas de trabajo para "comunity managers" y expertos en "redes 2.0", pero rara vez veo que se apliquen las teorías básicas sobre el uso de las mismas. Supongo que, a la larga, el feedback es un coñazo. También supongo que la mayoría de los usuarios de (por ejemplo) Twitter, son personas que se limitan a echar un ojo a los TT del momento, buscar en google news (en el mejor de los casos) y luego opinar sin criterio, porque eso no es informarse, eso no es saber.
Las redes sociales nos han facilitado el intercambio de conocimiento y nosotros las hemos usado para hablar de Sálvame, de Paquirrín, de Mourinho y (claro está) de Charlie Sheen.
El acceso a la tecnología se ha abaratado hasta extremos inverosímiles hace menos de una década y nosotros lo usamos para poner nuestros videos de borrachera en Youtube y sacarnos fotos de grupo demostrando lo felices que somos el sábado por la noche y subirlo al Facebook o al Tuenti bajo el título "Finde genial :-D!!".
Supongo que escribo todo esto porque llevo ya muchos lunes al sol y tengo la sensación de que estamos perdiendo el tiempo, de que algo bueno habrá que sacar de todo esto. Creo que las redes sociales son fuentes potenciales de saber y por eso también creo que deberíamos ser mucho más escépticos y pensar mucho más antes de entrar en los juegos que se crean dentro de estas inmensas máquinas de generar opiniones.
Equo es el partido político de moda. Las redes sociales echan chispas con sus consignas y parece que podría llegar a ser la sorpresa de las generales de este Domingo. No es la primera vez, ni será la última, en que (haciendo un símil deportivo, que viene al caso) se le mete un gol a una empresa que busca una nueva imagen.
En este caso el logo del partido, no es que se parezca, si no que es exactamente el mismo que el de la revista de Ajedrez "Jaque", Una de las de mayor fama y difusión dentro de las de este deporte.
En resumidas cuentas, cuando se trabaja en los logos limpios y basados exclusivamente en tipografías hay que andarse con mucho ojo porque son las pequeñas diferencias las que separan un gran acierto, de un desastre.
El lenguaje audiovisual está al alcance de todos. A día de hoy, un móvil es la única herramienta que necesitamos para construir una historia. Hace años en Trelles.tk experimentamos con nuestro primer portátil y grabamos un par de cortometrajes con mayor o menor fortuna. Hace un año mi cuñado de 14 años me enseñó un video de sus amigos grabado con su móvil, había editado las imágenes, les había puesto máscaras de color y las había montado sobre una música, todo eso desde el mismo celular (y no, no era un Iphone).
¿Quién puede hacer un gran video hoy en día?, Todos podemos. ¿Los videos que funcionan en youtube tienen algún truco?. Yo creo que en muchos casos, simplemente, utilizar las técnicas más clásicas de la cultura audiovisual. Quizá disfrazadas, otras veces reinventadas y adaptadas por el espectador. Pero en el mundo actual, en el que el español medio ve cerca de 4 horas de TV diarias; sin contar con el portátil, el móvil, la tablet y la pubicidad exterior; ¿quién no es ya un experto?.
1.- Crear tensión dramática Título: Don´t Scare the Baby!
Sinopsis: Una niña pequeña se dispone a bajar unas escaleras sin saber que al fondo de las mismas le espera su malvada madre para darle un susto.
Análisis: ¿Por qué me gusta este video?, es la empatía, el instinto paternal colándose entre mis debilitadas células de joven fiestero, o simplemente es que esa niña regordeta bajando a sentadillas las escaleras es una cosa tan absolutamente adorable que podría hacer emocionarse al más duro de los hombres (AKA Chuck Norris). O... quizá sea la capacidad de generar tensión dramática.
Nosotros, nos situamos como un mero espectador de los hechos. El “director” (Padre 1) aparece en off y solo participa de la acción indirectamente, tomando unas más que dudosas decisiones de montaje “creativo” (Zooms y cámara en mano hacen perder fuerza a la narración). La protagonista (Bebe 1), está enorme en su papel, perfectamente comedido e improvisado. La antagonista (Madre 1), ayuda con sus gestos a aclarar, al espectador menos astuto, que el mal acecha a la vuelta de la esquina.
Lo interesante del video, obviamente, no pasa por el momento en que Bebe 1 llega a la altura de la malvada Madre 1 y esta le asusta, lo realmente valioso está antes. Vemos a Bebe 1, bajando torpemente las escaleras, pero nosotros sabemos que al final de la misma le espera Madre 1. La torpeza de Bebe 1 retarda el desenlace, con lo que el interés del espectador va en aumento hasta llegar al clímax, cuando Madre 1 le asusta. Finalmente Bebe 1 se rehace y echa a andar de nuevo, pero en esta ocasión Madre 1 corta la acción a tiempo, produciendo un anticlímax final, que sirve para dejarnos la imagen de que Bebe 1 es una intrépida y seguirá intentando zafarse de las garras de Padre 1 y Madre 1 más allá del final de esta historia. Quizá, un mensaje más global: no importa las barreras que te ponga la vida, lo importante es saber afrontarlas y seguir hacia delante.
Cumple con cuatro premisas básicas de la estructura narrativa: arranque intrigante, interés creciente, clímax y final inesperado. Por eso me gusta. No cabe duda que aquí hay mucha más tela que cortar, pero por eso esta entrada lleva el subtítulo de “Lección 1”, porque nace con visos de continuidad. Seguiremos dejando que los niños nos ilustren.
Tengo una teoría, si yo fuese un chaval de 17 años que perteneciese a alguna asociación católica del tipo Boy Scout (como de hecho pudo haber sido) y me proponen sustituir un campamento en Paladín (provincia de León) por una macro fiesta popular en Madrid, no me cabe duda de que lo aceptaría.
Por eso creo que, al menos, un 50% de los asistentes a la capital de esta semana eran gente normal-fiestera, con más bien poca seguridad en cuanto a su fe. Creo que es más bien la iglesia quien tiene fe y cree que esa juventud es la "juventud del Papa" y no la del "Papanamericano". Desde luego es mucho más rentable a ojos del gran público pensar que el representante de Dios en la Tierra tiene semejante poder de convocatoria, pero la realidad es que a mi me queda poca duda de que este evento es una operación de imagen, amen (nunca mejor dicho) de un gran negocio.
En las calles de Madrid se ha visto mucha fe, si, pero también mucho mercader a las puertas del templo. Jesús utilizó un látigo para expulsarlos, en cambio Benedicto los atrae hacia sí con la complicidad del ayuntamiento y la comunidad de Madrid y, como no, del gobierno de España.
Esta semana hemos oido hablar a muchos de los millones de euros gastados en la visita del pontifice. ¿Gastados?, ¡No!, invertidos. Imagen, impuestos, potenciación del consumo... hay muchas formas de recuperar ese "gasto". Por desgracia ¿notaremos los españoles medios esa inversión?, ¿habrá aumentado la contratación en esos días o solo habrán explotado aún más a los trabajadores habituales?, ¿tendrá, por fin, Gallardón sus juegos olímpicos? porque no nos olvidemos que organizar un evento de estas dimensiones puede ser la última bala que le queda a Madrid de llegar a ser capital mundial del deporte.
Quien estuviese la semana pasada en Madrid sabrá que la ocupación de la ciudad por las JMJ era total, que las molestias, a la hora de realizar labores diarias como desplazarse al trabajo o hacer compras era poco menos que una odisea. En una ocasión en que recriminamos a unos chicos el escandalo que estaban montando nos respondieron con cara inocente y cerveza en mano "es la fiesta". Se ha hecho ver a los "turistas" católicos que esta era su semana y se les ha dado manga ancha para cantar, beber y ensuciar. Supongo que el número de denuncias por ruidos habrá sido bastante más alta que en otras fiestas (aunque quizás sea un poco ingenuo en esta suposición).
Así que espero que el próximo evento religioso mundial sea acogido con los brazos abiertos, aunque habrá que buscar otras religiones que no sean la católica, por variar; también espero que se haya recuperado la inversión económica y que haya subido la contratación. Pero sobre todo espero que Madrid tenga de una vez sus juegos olímpicos y dejemos de tener que embarcarnos en aventuras disparatadas que en España siempre pasan por jovenes borrachos y gente vestida de cosas raras.